miércoles, enero 04, 2006

DECIRLE ADIOS A UN AMOR

Hay ocasiones en las que no puedes seguir torturándote, ya que la vida no se disfruta igual, la comida deja de tener el mismo sabor, las cosas importantes de la vida se van deajndo a un lado, ensimismando a uno en un laberinto de dolor, dolor cómodo e incómodo a la vez, en donde es, en muchas ocasiones preferible salir lastimado que salir hacia la incertidumbre, hacia el frío, hacia la nada.

No todo es dolor, porque tambié estan los detalles, esos de los que forman un todo, infinito, acogedor... eso que hace que querramos a la persona tal como es, que querramos a toda costa estar a su lado, saber de su vida, respirar de su aliento, vivir en su corazón y realizarse en sus palabras; sin embargo, hay una verdad que hace que todo funcione, que algo pase de lo maravillosos a lo divino: para el amor se necesitan dos, uno no es suficiente.

Hay amistades que jamás se convertirán en amor, que juegan en otras divisiones, no inferiores, sino distintas, como el compañerismo o la amistad, pero que hay quienes las llegamos a confundir con el amor. La falta de experiencia en esta vida no nos hace darnos cuenta a la primera, pensamos que en este mundo todo es posible, desconocemos reglas e intentamos hacer nuevas, y al final fingimos pensar en la otra persona y entre fábulas, pensamos en nosotros mismos.

No cualquiera está dispuesto a aceptar sus errores, a aceptar que uno es humano, que hay defectos no solo en su forma de pensar, sino en su forma de amar, por lo que pocos pueden recapacitar, y darse cuenta que obedecen a todo menos a un sentimiento correspondido. Quizá es la rutina, quizá una necesidad que busca una válvula de escape... puede ser cualquier cosa, menos amor.

Tenemos una necesidad tan grande de la otredad y tanto miedo a nosotros mismos, queremos que el amor que está en las canciones, en los poemas, en los seres humanos esté en nosotros, queremos espejos que reflejen al amor y no a nosotros, desesperádamente consumimos al amor tanto que al final nos perdemos en el camino, porque es tan fácil perderse en el amor sin tenerlo, sin encontrarlo...

Por todo esto y por una infinidad más de razones y depresiones, hay que dejar a quien no nos ama con la misma intensidad, para encontrar de nuevo el camino, no hacia el amor, sino hacia uno mismo, para quitarse vendas de los ojos y ver la realidad tal como es, al amor tal como es, sin obsesiones, sin costumbres, y ver que hay otra persona, que no solo puede amar, sino que teme, desconoce y puede ser, o no, partícipe de nuestros sentimientos.

Es difícil amar, tener ese grado de confianza con el otro, tener ese deseo de hacer cualquier cosa por una ilusión, es difícil llegar a ese nivel de compromiso, a expresar y entender esa palabra tan grande; pero es más difícil dejar de hacerlo, decir adios para no volver, tratar de mitigar sentimientos espontáneos para dar la vuelta a la derecha, para salir de la carretera, para abandonar un vicio del que requerirán más de 11 pasos y toda la fe del mundo para volver a ser el mismo antes de que la persona amada, pero.. hay que vivir, ya que el mundo del fracaso emocional y de sus respectivos vacíos, no es vida.

Adios amor, te llevaste algo de mi... ojalá algún día lo recupere.
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